Evangelio

Mateo 16:21-27

Vive para el Mañana

¿Por qué es más fácil para nosotros enfocarnos en el presente que en el futuro? Por qué tomamos decisiones para el futuro basados en las necesidades del hoy?

Mucha gente usa el dicho "Vive el hoy” “Vive el presente”. Nuestra cultura materialista lo usa como un mantra. “Disfruta la vida hoy y post-pone el dolor para mañana”. ¿No te parecen familiares esas expresiones?

Algunas veces esta actitud es absorbida por nuestras oraciones. Le pedimos a Dios con altas expectativas. Si el Creador no responde, estaremos tentados a abandonar la oración –o postponerla al menos. Aunque, si somos honestos con nosotros mismos, reconoceríamos que una vida de oración es diferente de una cultura popular. La oración algunas veces demanda el dolor y el sufrimiento de la paciencia. Algunas veces necesitamos esperar, aunque algunas veces ello signifique “pender de un hilo”.

Jesús fue un paso adelante con este hecho espiritual. La vida Cristiana significa post-poner cosas por el bien de otros. Eso es lo que Jesús hizo cuando él se encaminaba a Jerusalén y a la cruz. El nos llamó a hacer lo mismo.

Este evangelio puede ser dividido en dos secciones:

  1. La profecía de Jesús y la controversia con Pedro, y
  2. Jesús enseñando a cerca del discipulado.

21 A partir de ese día, Jesucristo comenzó a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y
que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley lo iban a hacer sufrir mucho, que incluso debía ser ejecutado y que resucitaría
al tercer día. 22 Pedro lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: «¡Dios no lo permita, Señor! Nunca te sucederán tales cosas.» 23 Pero Jesús se volvió y
le dijo: «¡Retírate y ponte detrás de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar. Tus ambiciones no son las de Dios, sino las de los hombres.»

La Biblia Latinoamericana

16,21: En este largo verso, Jesús claramente dijo a sus discípulos cuál era la voluntad de Dios para ellos. El predijo una cadena de eventos que empezarían con su gira a Jerusalén, continuando con su pasión, y concluyendo con su resurrección. Aún cuando Mateo no nombró las causas de esos eventos, Dios obviamente estaba implicado.

16,22: “No lo permita Dios, Señor!”. El contexto hace de esta frase una exclamación más que una oración.

Pedro se pone frente a Jesús para cerrarle el camino que lleva a la cruz, y Jesús reconoce en su intervención la misma voz que lo tentó en el desierto. Por eso Jesús lo llama Satanás, que significa Tentador o Estorbo. Que Pedro pase más bien detrás de Jesús y lo siga, como conviene a un discípulo.

Cuando Pedro reprochó a Jesús, retó la autoridad de Jesús. Jesús respondió con una censura fuerte, invocando el nombre de Satanás. Desde el punto de vista de Jesús, cualquiera que no acepta la voluntad de Dios estaba ligado al demonio, sea que el sujeto lo supiera o no.

16:23 "tropezar…" es la traducción literal de la palabra griega “scandalos," de donde se deriva la palabra “escándalo.” "Scandaloi" o piedras/rocas de tropiezo eran usadas para acorralar a los camellos en la noche. El camello no se pararía sobre esas rocas, por el miedo a caerse. Aún en los tiempos de Jesús, la palabra tenía implicaciones morales.

Esta sección del evangelio de Mateo sigue la secuencia de la lectura del Domingo pasado. Simón declara a Jesús el Mesías. Y Jesús le da poder a Simón con un nuevo nombre y nueva autoridad. Ahora, Jesús explica lo que él quiso decir por “Mesías”: muerte y resurrección, 16:21

Con su nueva autoridad, Simón –ahora Pedro, lleva a Jesús al lado para retarlo. Pedro tiene una perspectiva diferente del Mesías: –El Espíritu de Dios guiaría a Jesús y su cohorte a Jerusalén a tal punto que ellos podrían barrer con los romanos hasta el mar –. Jesús limpiaría el templo de la corrupción y restablecería la verdadera adoración. ¡Jesús establecería una ley que regiría por 1000 años!- Hablar de sufrimiento y muerte disminuía el estatus de Jesús, su grupo, y la autoridad de Pedro en el grupo. Pedro se dijo que era el momento de hablar con sensatez con su Maestro, 16:22 Jesús, por supuesto, no tendría ninguno. Él agudamente rechazó los comentarios de Pedro, 16:23 Volviéndose a sus discípulos, el describió el costo de ser un discípulo: hacerlo como él lo hizo.

Pedro tenía expectativas a cerca de Jesús. ¿Qué esperamos nosotros de Dios? ¿Por qué nos sorprendemos cuando, Él nos corrige por nuestro egoísmo

?

24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con
su cruz y me siga. 25 Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará. 26 ¿De qué le serviría a
uno ganar el mundo entero si se destruye a sí mismo? ¿Qué dará para rescatarse a sí mismo? 27 Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su
Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta.

La Biblia Latinoamericana

16,24: "(completamente) renunciar (a su egoísmo)" es tradicionalmente utilizado como "negarse a uno mismo." Negarse en este sentido no significa la pérdida de identidad pero el enfoque en uno mismo. En otras palabras sería “altruista”. El seguidor de Cristo tiene que ser una persona para los otros, justamente como el Maestro era.

16,25: Mateo estaba usando un juego de palabras sobre "perder/destruir," la misma palabra en Griego. Y, mientras la palabra “vida” es en realidad “alma” en Griego, el contexto creó otro juego de palabras entre “reputación social” –la “vida” pública de uno, y la vida eterna. Así, que quien actuase de alguna manera para salvar su reputación podría perder la vida eterna, por negar su lugar en la comunidad Cristiana; pero, el cristiano que voluntariamente permitiera a otros rechazar su reputación y abrazar la fe recibiría la vida eterna.

16,26: "ganar el mundo entero" significa “los deseos de la vida”, no el poder ultimo. “perder su vida” aquí significa “vida eterna”. En otras palabras, uno no podía ser egoísta y ser un cristiano a la vez.

Jesús recuerda la gran opción de toda vida humana: lo demás es palabrería. Es una opción que, mientras más prometedora se nos presente la vida, más nos espanta. Y esa es la razón por la cual los compromisos definitivos dan miedo a muchos.

16,27: "…rodeado de sus ángeles" eran los ángeles de Dios o mensajeros, no los del Hijo del Hombre. “Entonces recompensará a cada uno según sus obras’ viene del Salmo 62:13: " Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras."

Hasta ese entonces los Doce han visto a Jesús en su condición humana, como el galileo de Nazaret, y hablaron de hacerlo rey. Aquí en cambio Jesús anuncia la transfiguración muy próxima que levantará una punta del velo. El Reino está todo en Jesús.

Jesús comparó dos modos de vida, el camino de la vida verdadera y el del camino de la muerte. Esta analogía era popular en la Iglesia primitiva. Observa como Jesús compara estos dos modos de vida como un punto focal. El camino de la vida recorrido a través del sufrimiento y la muerte. Seguirlo a Él significa mirar más allá de lo que los discípulos poseían en ese momento, aún el riesgo de perderlo todo. De hecho, muerte física significaba pérdida total, posesiones, poder, y las relaciones. “Nacimos solos en este mundo. Moriremos solos.”

¿Cuántos se aferran vanamente al poder, a las posesiones, y las relaciones que tienen hoy, en una creencia equivocada que las tendrán para siempre? Jesús jugaba con estos dos puntos de vista –hoy y la eternidad, en la palabra “vida”. "Si alguien solamente quería salvar su vida – todas las posesiones actuales, la perdería; pero, si alguien perdía su vida –todo lo que poseyera, por mi causa, ellos la encontrarían –verdadera vida o vida eterna" 16,25

Finalmente, Jesús tejió la noción de la vida Cristiana con la vida ética. La vida Cristiana estaba basada en el sacrificio, justamente como el Maestro se sacrificó a sí mismo en la cruz. Tal entrega de si mismo también tenía sus raíces en la vida ética, en otras palabras, Mateo sostenía que la bondad de uno, sólo podía ser medida por el sacrificio hecho por el bien de otros, en el nombre de Jesús. Así como el Hijo del Hombre moriría, y volvería para pagar a cada uno según sus obras, el cristiano sufriría y aún moriría –entregándose a sí mismo, solamente para ser resucitado y recibir su recompensa, 16:26.

Somos capturados en nuestro mundo orientado materialmente. Tenemos tantas posesiones materiales que adquirir o que mantener, y mucho que dar en el nombre de Cristo. ¿Cómo podemos caminar el camino de “perder”, cuando nuestros deseos quieren más y más? ¿Cómo podemos vivir para Cristo cuando estamos tentados solamente a vivir para el hoy? Este es el reto que Jesús nos da en Mateo.

Haz una lista de tus posesiones importantes, relaciones, y poder. Ofrece esa lista al Señor. Ruega por guía y prudencia. Y ora para tener más fe cuando esas cosas y esa gente sean arrancadas de tu lado.

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