Primera Lectura

Isaías 55:1-3

La Invitación de Yahvé

1 A ver ustedes que andan con sed, ¡vengan a las aguas! No importa que estén sin plata, vengan; pidan
trigo sin dinero, y coman, pidan vino y leche, sin pagar. 2 ¿Para qué van a gastar en lo que no es pan y dar su salario por cosas que no alimentan? Si
ustedes me hacen caso, comerán cosas ricas y su paladar se deleitará con comidas exquisitas. 3 Atiéndanme y acérquense a mí, escúchenme y su alma vivirá.
Voy a hacer con ustedes una alianza para siempre, para darles los bienes que tengo prometidos a David.

La Biblia Latinoamericana

Estos versos del profeta Isaías representan una invitación de Dios a la gente a un banquete espiritual. En los tiempos del autor, la élite de Jerusalén vivía en el exilio en Babilonia. Mientras Cyro el Rey Persa estaba dispuesto a conquistar la ciudad y regresar a los Judíos a su tierra, algunos consideraban a Babilonia como su patria, en tanto que otros dudaban que un día el retorno sería una realidad. Un malestar general se propagó sobre los barrios Judíos en Babilonia.

55:1. ¿Cómo se conectó la invitación de Dios con la depresión de los exiliados? O mejor aún: ¿dónde estaba el cielo para los judíos? ¡Isaías apuntaba hacia Jerusalén! La ciudad de David proveería el refrescante don espiritual –agua y pan sin costo.

55:2. La reconstrucción de la ciudad le daría a la gente un renovado sentido de propósito nacional –buen alimento y sustancia. Y, en las alturas de la ciudad descansaba el lugar para escuchar la palabra de Dios proclamada, y renovaba la alianza, el Templo, ¡el lugar de la morada divina! La ciudad y sus monumentos invitaban a la tangible divina intimidad. La gente sólo tenía que responder al llamado para regresar. La reconstrucción de la ciudad proveería renovado nacionalismo.

Estos versos han permanecido frescos a pesar del hecho que la topografía de la ciudad Santa ha cambiado y el Templo se fue hace tiempo. Por medio de la invitación a la unión con Dios se llena una profunda necesidad universal. Como seres humanos, fuimos hechos por Dios. Sin El estamos incompletos. Con El, estamos verdaderamente satisfechos.

¿Cuándo y dónde es que Dios te invite a caminar cerca de Él? Cómo se puede aplicar a tu vida esta invitación a comer y beber sin costo? Cómo puedes renovar tu relación con El?

Dios es quien da y siempre da primero. Solamente espera que le abramos la puerta. Jesús ofrecerá el reposo Mateo 11,28, ofrecerá el pan de vida –Juan 6, se dará a sí mismo como «el» amigo –Apocalipsis 3,20.

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