Primera Lectura

Sabiduría 12: 13, 16-19

El Poder de Dios

13 Fuera de ti, que te preocupas de todos, no hay otro Dios al que tengas que probarle que no
actuaste injustamente.

16 Tu fuerza es el fundamento de tu justicia; como eres el dueño de todas las cosas, puedes también perdonarlas. 17 Muestras tu fuerza a los que ponen
en duda tu poder absoluto; castigas la audacia de los que lo desafían. 18 Pero, aunque seas un Señor poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas
con mucha paciencia, porque eres libre de intervenir cuando quieras. 19 Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que el justo debe amar a todos los
hombres, y has dado a tus hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se arrepientan.

La Biblia Latinoamericana

¿Cuál es tu experiencia del poder político?¿Cómo has experimentado el poder de la naturaleza?

¿Qué es el poder? Bajo el tema de la divina providencia encontramos esta pregunta. Después de todo, los gobernantes del mundo usan el poder despiadadamente. Algunos hacen evidentes exhibiciones para intimidar. Otros ocultan sus acciones con tolerancia social y palabras huecas. Algunos utilizan el poder con puño de hierro; otros ponen el puño de hierro en un guante de terciopelo. No importa cómo, los resultados parecen ser iguales.

¿Pero, cómo es que Dios exhibe su poder? ¿O, para el impaciente, por qué él no exhibe su poder? El autor del libro de la sabiduría hizo frente a estas preguntas. Escrito entre el 150 a.C. y el 100 d.C. en Alejandría, Egipto, el autor refleja la situación precaria de sus compatriotas judíos en la ciudad.

Por un lado, el autor y su audiencia hablaban griego como su primera lengua y fueron grandemente influenciados por la amplia cultura Griega. Por otro lado, el autor vivía principalmente en el gran barrio Judío de la ciudad; puesto que ese barrio era autónomo, los Judíos de Alejandría retenían una identidad distintiva. Así que, el autor y sus correligionarios eran como la población en general, pero vivían muy diferentes. Esto los condujo al malentendido e incluso a la persecución exterior, y a una crisis de identidad en el interior. ¿Por qué Dios permite al bueno –los judíos en la ciudad, sufrir en las manos del malvado –los forasteros? ¿Por qué él no utiliza su poder para justificar –esto es, afirmar el lugar, a su gente?

Estos pocos pasajes del libro de la Sabiduría intentan contestar estas preguntas. El Dios de los Judíos es Señor; su gente no necesita ninguna otra deidad, porque su poder es sobreprotector, él puede ser magnánimo. Él gobierna con paciencia y clemencia para permitir el arrepentimiento y el perdón. Sin embargo, él corrige a los que confunden su amabilidad con la debilidad.

Cuando nos sentimos perseguidos, puede ser que seamos tentados a preguntar: ¿por qué Dios no actúa decisivamente? Mucha gente ha tropezado en esa investigación, contestan con impaciencia y desesperación en vez de hacerlo con confianza. Ciertamente la pregunta sobre el poder de Dios es la medida de la fe. El cómo contestamos la cuestión del poder refleja la profundidad de nuestra confianza en el Todopoderoso.

¿Cuándo has implorado a Dios para que te de alivio? ¿Cómo te ha contestado él? Esperas todavía? O, ¿te has rendido?

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