Salmo

86

Una oración en tiempo de aflicción

El servidor de Dios, oprimido por el pecado y angustiado por la muerte, pide la ayuda a aquel que es todo bondad.

1 Escúchame, Señor, y respóndeme, pues soy pobre y desamparado;
2 si soy tu fiel, vela por mi vida, salva a tu servidor que en ti confía.
3 Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor, que a ti clamo todo el día.
4 Regocija el alma de tu siervo, pues a ti, Señor, elevo mi alma.
5 Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con los que te invocan.
6 Señor, escucha mi plegaria, pon atención a la voz de mis súplicas.
7 A ti clamo en el día de mi angustia, y tú me responderás.

La Biblia Latinoamericana

En un tiempo u otro, nosotros hemos experimentado la soledad. En esa época, anhelamos por un poco de amistad, y un poco de entendimiento, y otro tanto de paciencia. El mundo parece muy frío, demasiado indiferente a nuestra necesidad. Si alguien, cualquier persona, terminara al menos escuchándonos, nos sentiríamos mejor.

El salmo 86 repite esos sentimientos. Es un salmo de lamentación para un individuo; diferente a muchos otros salmos que utilizan lamentos humanos para simbolizar las condiciones calamitosas de la nación, este salmo si está centrado en uno mismo. El salmo se puede dividir en tres porciones:

  1. llamada de ayuda,
  2. declaración de la gloria única del Dios, y
  3. una declaración del poder de Dios en la vida y la petición final.

El Salmo comienza con un llamado de ayuda de parte de un “pobre y oprimido”, alguien que está en peligro de perder su vida. Sea o no una súplica real o retórica, es sentido el clamor de liberación. El suplicante declara su fidelidad a Dios e implícitamente recuerda al Señor su convenio de amor para su gente –él es amoroso y perdonador, como un patriarca sobre su familia. Si Dios escuchara a toda su gente, razona el salmista, entonces el Señor oiría las peticiones individuales.

8 Nadie hay como tú, Señor, entre los dioses y nada que a tus obras se asemeje.
9 Todos los paganos vendrán para adorarte y darán, Señor, gloria a tu nombre.
10 Porque eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios.

La Biblia Latinoamericana

La parte central del salmo es una declaración notable del Dios único. La unicidad de Dios y de sus actos difiere radicalmente de cualquier otra deidad, hasta el punto de que no existieran estos otros dioses realmente. El salmista ruega al único Dios y, podría insistir así pues, sobre la adoración universal. Este salmo presenta en verdad una visión monoteísta.

11 Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad;
unifica mi corazón con el temor a tu nombre.
12 Señor, mi Dios, de todo corazón te daré gracias
y por siempre a tu nombre daré gloria,
13 por el favor tan grande que me has hecho:
pues libraste mi vida del abismo.
14 Oh Dios, me echan la culpa los soberbios,
una banda de locos busca mi muerte, y son gente que no piensan en ti.
15 Mas tú, Señor, Dios tierno y compasivo,
lento para enojarte, lleno de amor y lealtad,

La Biblia Latinoamericana

Los versos 86:11-15 responden a esa declaración. El solicitante pide a Dios “enséñame” el camino del Señor –tener el conocimiento de y el esmero a la Ley, para poder sentirse bien como un adorador firme y fiel. El amor de Dios salvó al salmista del borde de la muerte, pero no le salvó la arrogancia. A pesar del juicio que esto pudo causar, el solicitante podía depender de la indulgencia paciente de Dios. Él se inclinó al Señor una última vez para que le confortara y le diera fortaleza, de esta manera, sus enemigos se confundirían.

16 vuélvete a mí y ten piedad de mí, otórgale tu fuerza a tu servidor
y salva al hijo de tu sierva,
17 y para mi bien haz un milagro.
Humillados verán mis enemigos que tú, Señor, me has ayudado y consolado.

La Biblia Latinoamericana

A pesar de la soledad del salmista, su fe era notable. El permaneció firme en el juicio y esperó en el Señor para que actuara por él. Podemos aprender de su actitud honesta, aún con actitud expectante. Mientras que puede ser que tengamos la sensación de estar abandonados, todavía podemos gritar en voz alta al Señor por una respuesta oportuna. Él nos oirá.

Ruega por los que están solos y deprimidos. Toma tiempo para visitar a un amigo que no hayas visto por un tiempo. Tu presencia puede ser justamente lo que esa persona necesita.

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