Primera Lectura

Oseas 6:3-6

Misericordia, y Conocimiento del Señor

¿Por qué la adoración por sí sola no es suficiente para ser cristiano?

3 Empeñémonos en conocer a Yavé. Su venida es tan cierta como la de la aurora, y su intervención, tan
repentina como la llegada del día. Llegará como la lluvia, como el aguacero que riega la tierra.
4 «¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Cómo he de tratarte, Judá? El cariño que me tienen es como una nube matinal, como el rocío que sólo dura algunas
horas. 5 Por eso, les envié profetas para desarraigarlos, y de mi propia boca salió su sentencia de muerte.
6 Porque me gusta más el amor que los sacrificios, y el conocimiento de Dios, más que víctimas consumidas por el fuego.»

La Biblia Latinoamericana

Oseas era un pastor de Judá que viajó al norte para profetizar en Israel. Durante su ministerio, el liderazgo en ambos reinos fue culpable de los mismos cargos: corrupción entre las familias real y sacerdotal, adoración que pagaba el servicio de labios al Señor, opresión de los pobres por parte de los ricos. Además de esos crímenes, ambos reinos fueron encerrados en una guerra fronteriza, tejida en alianzas con las potencias regionales en ese momento. En lugar de actuar como hermanos que adoraban al mismo Dios, eran enemigos que reclamaban Yahveh como suyo.

Después de luchar contra Israel y Judá (5:8-14), Oseas se dirigió al servicio de labios de aquellos que presumían la misericordia del Señor. Porque la adoración superficial y sencilla calmaría la ira del Señor. Los adoradores se rededicaban con juramentos que se olvidaban fácilmente. [6:3]

A través de la boca de Oseas, Dios desahogó su frustración. Vio a través de su razonamiento que eligió la conveniencia sobre el compromiso. [6:4-5] El Señor quería compasión por los compatriotas (incluso si vivían en el "otro campo"). Deseaba la intimidad (es decir, "conocimiento") de los fieles. Estos, brillaban lejos de cualquier adoración formal. De hecho, la adoración que no viene del corazón no valía nada. Los que adoraban sin amor a Dios y al prójimo estaban perdiendo el tiempo. [6:6]

¿Nuestro corazón desea al Señor y late por nuestros vecinos? Esta pregunta es la medida de la adoración sincera.

Reflexiona sobre la calidad de tu oración y adoración. ¿Qué obstáculos obstaculizan tu vida espiritual? Ora al Señor que te impedirá crecer un corazón lento.

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