Salmo 96

Salmo 96

Dios ama la justicia

Lo que da gloria a Dios, más que la grandeza y la hermosura del universo, es la sociedad humana basada sobre la justicia. Por eso se alegra la creación entera cuando Dios establece su reino entre los hombres: alegría del universo que hasta aquí fue echado a perder por la ambición desmedida del hombre, alegría de las naciones que descubren su razón de ser en Dios.

¿Dispones de un tiempo especial para alabar a Dios? ¿De qué manera esa alabanza afecta tu vida diaria?

El nuevo canto al que se refiere este salmo es el canto para cantarse cuando el Mesías redima al mundo. Reemplazará el antiguo cantado cuando Moisés liberó al pueblo de la esclavitud.

1 ¡Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra! 2 Canten al Señor, bendigan su nombre, su salvación anuncien día a día. 3 Cuenten su gloria a las naciones y a todos los pueblos sus maravillas.

La Biblia Latinoamericana

El salmo se divide en cuatro partes; las partes una y tres eran imperativas, las partes dos y cuatro explicaron las razones de las imperativas. En la primera parte (96: 1-3), el heraldo litúrgico le ordenó a la congregación "¡Cantar!" Como un medio para alabar a Dios y dar testimonio de su actividad.

4 Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. 5 Pues son nada esos dioses de los pueblos, mas el Señor es quien hizo los cielos. 6 Honor y Majestad van precediéndole, y en su santuario están Fuerza y Esplendor.

La Biblia Latinoamericana

En la segunda parte (96: 4-6), el heraldo proclamó la razón de la canción, la gloria abrumadora de Dios. El sentido de santidad que el Templo y su culto evocaba exaltaba a YHWH más allá de cualquier otro dios. Su poder creó los cielos, mientras que los otros dioses no hicieron nada. Observe que la gloria de YHWH (es decir, su reputación) lo precedió (como la canción del peregrino en procesión a Jerusalén?) Y habitó en el Templo mismo (en su adoración).

7 Ríndanle al Señor tribus y pueblos, ríndanle al Señor gloria y poder. 8 Ríndanle al Señor la gloria de su nombre. traigan la ofrenda y entren en su templo. 9 Adoren al Señor en el atrio sagrado, tiemblen ante él, pueblos de toda la tierra. 10 «El Señor reina», anuncien a los pueblos, él fijó el universo inamovible, él juzgará a los pueblos con justicia. La Biblia Latinoamericana

La tercera parte (96: 7-10) ordenó a las naciones adorar a Dios junto con la congregación, pero su adoración estaba compuesta de tributo. "¡Dar!" Era el estribillo; los gentiles debían reconocer a YHWH como el Señor, dar regalos y luego inclinarse en adoración. (Era habitual que extranjeros y judíos fuera de Jerusalén pagaran el mantenimiento del Templo; los locales estaban exentos del "impuesto del Templo", pero contribuyeron a organizaciones benéficas locales). Al final de la tercera parte, YHWH fue exaltado como Rey, el Rey Sólo juzga quién haría seguro al mundo entero.

11 ¡Gozo en los cielos, júbilo en la tierra, bramido del mar y del mundo marino! 12 Muestren su júbilo el campo y todos sus frutos, lancen vivas los árboles del bosque 13 delante del Señor, porque ya viene, porque ya viene a juzgar a la tierra. Al mundo con justicia juzgará, y a los pueblos, según su verdad.

La Biblia Latinoamericana

Si bien la parte cuatro (96: 11-13) parecía ser otro imperativo, en realidad explicaba la parte tres. ¿Por qué deberían los gentiles adorar a la Deidad judía? La respuesta se puede encontrar en la alabanza de la naturaleza misma. Deja que los cielos ... la tierra ... los mares y todo lo que la llena ... las llanuras se regocijen. Las naciones debían unirse a la alabanza de la creación por su Dios. YHWH se acercó a su pueblo; La creación misma respondió con adoración y alabanza.

La alabanza es la respuesta lógica a nuestra dependencia. La fe también ve el lugar de los enemigos y extraños e incluso la creación misma en el altar de la adoración. La fe nos impulsa a alabar a Dios individualmente y en comunidad.

¿Cómo puedes “cantar una nueva canción para el Señor” este día?