Salmo 54

Salmo 54

Agradeciendo a Dios

1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema de David. 2 Cuando los habitantes de Zif vinieron a decir a Saúl: « ¿No se ha escondido David entre nosotros?». 3 Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder, 4 Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. 5 Porque gente soberbia se ha alzado contra mí, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios. 6 Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén: 7 que el mal recaiga sobre mis adversarios, ¡destrúyelos, Señor, por tu felicidad! 8 Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno, 9 porque me has librado de todos mis adversarios y he visto la derrota de mis enemigos.

La Biblia Latinoamericana

¿Cuándo das gracias a Dios por su ayuda?

En medio de las presiones de la vida, hay poco tiempo para la oración, especialmente esa de acción de gracias. Algunas veces la vida puede ser tan caótica que necesitamos bajar la velocidad y abrir nuestros ojos a las maravillas que Dios pone delante de nosotros. Aun cuando tomamos una pequeña astilla de nuestro día, necesitamos reenfocarnos en el cuadro gigante y agradecer a Dios por su acción en nuestras vidas.

El Salmo 54 tiene tal porción de agradecimiento. Lee a la luz del preludio. El cuerpo del Salmo cubría la tribulación de la vida de David sobre la ruta, aunque los sentimientos que expresa puede ser los de cualquiera. La oración empezaba con una petición de ayuda para la salvación: “Dios mío, sálvame de mis enemigos inicuos." (54:1-4)

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Después de la pausa en el Salmo (el desconocido término “Selah”), el tema cambiaba del deseo de salvación a la salvación realizada. Sí, las dificultades puede que hayan minado al salmista, pero YHWH rápidamente lo redimiría. Esa creencia era tan cierta, que el autor quería presentar una ofrenda voluntaria y gritar agradecido (54:8)

La victoria estaba al alcance de la mano.

Uno podría argumentar que la desesperación en 54:1-5 era equilibrada por la respuesta del Espíritu en 54:6-7. Más bien, la última parte del Salmo contestaba la plegaria del autor. En otras palabras, las dificultades nos retan para reafirmar nuestra fe por medio de las oraciones de agradecimiento, no para tropezar en nuestra miseria.

La acción de gracias debe estar implícita en la actividad diaria de la oración, sin importar la gravedad de los problemas en que nos encontremos inmersos.

Tales plegarias nos ayudan a darnos cuenta que Dios está presente y activo en nuestras vidas. Tal plegaria ayuda a darnos cuenta que nuestra salvación está al alcance y, de alguna manera, ya está aquí.

Toma tu tiempo para dar gracias a Dios por su bondad. ¿De qué manera esa plegaria te hace estar consciente de su presencia en tu vida? ¿Cómo esta oración cambia tu visión del día?