SEGUNDA LECTURA: 2 Timoteo 3:14-4:2

Características de un buen maestro

14 Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido y de lo que estás seguro, sabiendo de quiénes lo recibiste. 15 Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te darán la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.

16 Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien. 17 Así el hombre de Dios se hace un experto y queda preparado para todo trabajo bueno.

Predica la palabra

4.1 Te ruego delante de Dios y de Cristo Jesús, juez de vivos y muertos, que ha de venir y reinar, y te digo: 2 predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, rebatiendo, reprendiendo o aconsejando, siempre con paciencia y dejando una enseñanza. La Biblia Latinoamericana

3:16 Este verso es citado frecuentemente para mostrar la autoridad suprema de las Escrituras. Cuando se lee en contexto, sin embargo, el verso sólo demuestra la función de las Escrituras en la comunidad. Es útil difundir las Buenas Nuevas.
Cuando fue escrito 2 Timoteo, el mensaje cristiano era proclamado en las esquinas de las calles y en los mercados. Con frecuencia, el evangelista se enfrentaba a un público hostil, especialmente de las sinagogas judías, o de cristianos competidores. Muchas veces, la escena se convertía en una batalla de la apologética. El conocimiento de las Escrituras Hebreas era necesario para defender la posición cristiana y para promover su fuerza entre los judíos y sus simpatizantes. Y, obviamente, el conocimiento de la Biblia también era útil en la instrucción de los neófitos.
¿Cuáles son las cualidades de un buen profesor? ¿Una paciente pero directa manera, un conocimiento del asunto y una pasión interior por lo que se enseña? En estos pocos versos, el autor alentaba a su estudiante a convertirse en el buen profesor.
En primer lugar, el autor instó a Timoteo a mantenerse en su fe y en la tradición que aprendió, esto podía asegurar su integridad personal. Aprendió esa fe de su mentor, pero tuvo conocimiento de la escritura desde una temprana edad. Ambos le darían una base para el trabajo que él haría. Al final, el autor encargó a su estudiante a convertirse en un buen profesor: proclamar la buena nueva, permanecer siempre y enseñar con paciencia y claridez en la dirección.
Imagínate tú mismo en los zapatos de Timoteo. ¿Qué diría su mentor cristiano de ti? Apuesto a que él o ella te diría lo mismo que has leído: Se fuerte en su fe, utiliza todas las herramientas a su disposición, capta la atención de los alumnos y mantenlos centrados en el mensaje; ten una resistencia paciente.