SALMO 72

El Gran Rey

¿Qué cualidades y posesiones definen un gran líder?

¿Qué define a un gran líder? ¿Las cualidades de justicia y sabiduría? ¿La expansión del poder y la riqueza? ¿Una reputación impecable? Estas cualidades definen al Rey ideal para el Salmista; él las resumió en la persona de Salomón.

Salmo a Salomón.

1  Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. 2  Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad. 3  Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados. 4  Haga él justicia a los afligidos del pueblo, salve a los hijos de los pobres, y aplaste al opresor.  

La referencia a Salomón en este Salmo define sus temas. El salmista oró a Dios como si el monarca actual (o futuro) tuviese el poder y la riqueza del hijo de David, junto con las correspondientes bendiciones de YHWH. De hecho, el autor había vinculado implícitamente los dos en el concepto de la justicia. Si el rey actuó con sabiduría (la principal virtud de Salomón), él extendería la justicia incluso a los pobres y los Parias. En respuesta a esta justicia, Dios bendeciría a la tierra con abundancia (72:1 - 4).

5  Que te teman mientras duren el sol y la luna, por todas las generaciones.  6  Descienda él como la lluvia sobre la hierba cortada, como aguaceros que riegan la tierra. 7  Florezca la justicia en sus días, y abundancia de paz hasta que no haya luna. 8  Domine él de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. 9  Dobléguense ante él los moradores del desierto, y sus enemigos laman el polvo. 10  Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo; 11  y póstrense ante él todos los reyes de la tierra ; sírvanle todas las naciones. 12  Porque él librará al necesitado cuando clame, también al afligido y al que no tiene quien le auxilie. 13  Tendrá compasión del pobre y del necesitado, y la vida de los necesitados salvará. 14  Rescatará su vida de la opresión y de la violencia, y su sangre será preciosa ante sus ojos. 15  Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá, y que se ore por él continuamente; que todo el día se le bendiga. 16  Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto se mecerá como los cedros del Líbano; y los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra. 17  Sea su nombre para siempre; que su nombre se engrandezca mientras dure el sol, y sean benditos por él los hombres ; llámenlo bienaventurado todas las naciones.

Las invocaciones por el autor y las bendiciones de Dios no quedarían allí. El autor oró sólo para que el rey viviera largo tiempo (72:5-7), extendiera su reino (72:8) y forzar el tributo de dignatarios extranjeros (72:9-11, 15), todo debido a su Gobierno justo (72:12-14). Los versos finales repiten y amplían las invocaciones; el autor oró por una cosecha abundante y la prosperidad del Rey (72:16), un aumento en la reputación del Rey (72:17).

18  Bendito sea el SEÑOR Dios, el Dios de Israel, el único que hace maravillas. 19  Bendito sea su glorioso nombre para siempre, sea llena de su gloria toda la tierra. Amén y amén.
20  Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

La sección de Salmos terminaba en un doxología (72:18 - 20).

La oración para el gran Rey fue espiritualizada por la comunidad Cristiana primitiva. Ellos vieron a Jesús como el cumplimiento de este Salmo en términos celestiales. Su Gobierno era cósmico en dimensión, e interminable. Su reinado había combinado la justicia y las bendiciones de Dios Padre. El era el Defensor de los pobres y los oprimidos. Para los Cristianos, Jesús era el rey prometido, el hijo de David que podía cumplir con lo que Dios había prometido en Salomón.
Mientras leemos el Salmo, debemos utilizar sus palabras como una oración de alabanza para el Dios único que se nos envió como Rey y Salvador.

Lee el Salmo 72 como un himno de alabanza. ¿Qué ideas obtienes del Salmo acerca de Jesús?