Evangelio:  Marcos 8:27-35 

Lo peligroso de las Palabras

Qué peligros enfrentamos nosotros en la vida moderna? Cuáles peligros son inmanentes? Por qué?

Las palabras tienen poder. En vista del volumen de la verborrea con que nuestra sociedad se embriaga, una palabra equivocada puede poner a una persona contra otra. Los amigos llegan a ser enemigos. Los miembros de la familia se vuelven extraños. Parejas amorosas se divorcian con animosidad. Las palabras traen incriminación y persecución.

Por qué palabras simples ponen a unas personas contra otras? Por qué algunas personas se tornan contra nosotros? Perdonen lo jocoso, pero la respuesta está en dos palabras: Expectativas y Compromisos.

Esta narración marcaba un cambio en el evangelio de Marcos. Desde un ángulo El era reconocido por Pedro como el Cristo, Jesús profetizaba su muerte y empezaba su viaje a Jerusalén. La narración puede ser dividida en tres partes: 1) La pregunta y respuesta, 2)la disputa y el rechazo de Pedro, 3)la profecía.


27 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?". 28 Ellos le contestaron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas".
29 Entonces Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro le respondió: "Tú eres el Mesías". 30 Y Él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.



8:27 "Quién dice la gente que soy?" Jesús quería retroalimentación sobre su reputación. 
"Quién dice los hombres que yo soy?" Por qué Jesús preguntaba tal cosa? El hacía su pregunta no para la auto-glorificación, pero por retroalimentación. A diferencia de nuestro mito de fuertes, y auto-suficientes que tenemos de nosotros mismos, Jesús tenía una visión, servir al clan. La auto-imagen no depende de nuestra propia habilidad, pero del lugar que uno ocupa en los familiares y en la sociedad. Cuando Jesús pedía una opinión, El evaluaba su reputación entre el pueblo. El deseaba saber donde la gente pensaba que El encajaba. Cuál era su lugar en la sociedad?

Los discípulos le contestaron con los héroes del pasado. "Juan el Bautista, Elías, o uno de los profetas." Obviamente, los discípulos no estaban hablando de la encarnación de esos hombres. Pero ellos quería referirse a algo mucho más profundo. La gente pensaba que Jesús era la encarnación de los espíritus de esos héroes. Juan el Bautista? Muchos pensaban que Jesús continuaba el ministerio del Bautista. Otros pensaban que Jesús tenía la palabra y el poder de los primeros profetas de Israel. Si Jesús no tenía el espíritu de Elías, ciertamente El tenía el espíritu de los profetas, exclamaban otros. Estas eran palabras de gran alabanza por cierto! Para la gente, Jesús vivía y respiraba la tradición profética. El era un líder espiritual que la gente tenía en alta estima.

Pero Jesús tenía una otra pregunta. Qué pensaban los de su propio grupo que El era? Pedro, el portavoz, proclamó lo que oprimía la mente de los discípulos. El era el Cristo! Igual que en la admonición de la semana pasada, Jesús ordenaba silencio sobre el asunto. No minimicen la noticia. Pero hay que dejarle a Jesús que explique lo que El quería decir por el término "Cristo."


31 Luego se puso a explicarles:  "es necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día." 32 Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. 33 Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: "¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres".



8:33 "Apártate de mi, Satanás" Si los discípulos no estaban en la presencia de un maestro (literalmente, "frente al maestro"), ellos estaban "detrás" del maestro (lo cual no es en compañía del maestro). Este era un rechazo social (igual que uno al apartar la cara de la vista del otro en público implica no reconocer la presencia y la palabra del otro). En otras palabras, Jesús le pidió a Pedro que se retirara.
"tú no juzgas según Dios" Esto era algo más que la opinión de Pedro a cerca de la misión del Mesías. La dirección y el propósito de su corazón no eran los mismos de Dios. Jesús declaraba a Pedro un enemigo de la voluntad de Dios, y, por lo tanto, un pecador.

Jesús definía la misión del Mesías en el Sufrimiento, la Muerte y la Resurrección. Los hombres Lo rechazarían. Pero Dios Lo vindicaría. El poder de los hombres le daría paso al poder de Dios. Jesús pintaba esta visión en palabras lo más claro posible. Nadie podía confundirse. Nadie podía mal interpretar o confundir el mensaje.

Pero Pedro tenía otras ideas. El tomó a Jesús aparte para retar su visión. Al hacerlo, Pedro luchaba con Jesús sobre el liderazgo en el grupo. Y lo hizo de una manera que era deshonrosa. Puesto que Jesús no encajaba en el concepto de Mesías de Pedro, Pedro necesitaba guía. Esto podía ser hecho solamente a espaldas de los otros. En una sociedad con mentalidad de "grupo", hacer algo en privado era desmoralizar al grupo mismo. Al apartar a Jesús fuera del grupo, Pedro trajo vergüenza sobre si mismo por el escándalo de sus acciones trajo al grupo.

Qué haría Jesús? Rechazar a Pedro. Las palabras de Jesús significaba excomunión literalmente. Las palabras de Jesús podían ser interpretadas como " apártate de mi vista, maldito! Tu solamente cuidas de la opinión de l os hombres, no de la voluntad de Dios!" Ninguna palabra más severa pudo ser dicha. Jesús corregía a Pedro frente a los otros (la cosa honorable para hacer en una sociedad con mentalidad de grupo) y reaseguraba su autoridad.

El reto de Pedro colocaba al pescador fuera del círculo de los discípulos. Lo que Pedro hizo no era la manera de hacerlo de un verdadero discípulo. En respuesta al reto, Jesús definiría la naturaleza del verdadero discipulado.


34 Después llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. 35 Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará".


8:34 "que (él) cargue su cruz" no quiere decir resistir a las luchas diarias. Significaba ser clavado en la cruz. Un discípulo tenía que caminar el camino de la cruz con Jesús, para Jesús.

El discipulado tenía peligros reales. para llegar a ser un discípulo uno debe cumplir con dos condiciones: renunciar a todas las prerrogativas y estar dispuesto a morir. Jesús quería decir liberarse de las demandas sobre relaciones personales y estar dispuesto a aguantar la persecución. En otras palabras, llegar a ser un Cristiano significaba dejar su propio clan de no creyentes por la comunidad Cristiana. Renunciar a la familia traía exclusión y críticas, tanto en el nivel familiar como en el vecindario. Depender de la comunidad Cristiana pobre solamente tenía sus propios riesgos. (Considera Hechos 8:1-3, por ejemplo.)

El Cristianismo Cultural tiene sus comodidades. Pero, vivir la vida Cristiana tiene sus retos. Te han criticado la gente por tus virtudes, vida de oración, y las prácticas de la fe? de qué manera?

"Tú eres el Cristo!"

Pedro tenía sus expectativas y su visión de compromiso. El deseaba un Mesías que guiara a la gloria entre la gente. Pero Jesús tenía unas expectativas y visión de compromiso diferentes. La visión de Jesús llevaría a la vergüenza entre la gente pero a la gloria frente a Dios.  Cuando nosotros proclamemos a Jesús el Cristo, recordemos la responsabilidad que esas palabras traen. Y el riesgo que esas palabras llevan consigo. Al final, no nos harán populares o cómodos. Pero nos llevarán a la vida eterna.

Reflexiona en la proclamación de Pedro. De qué manera puedes proclamar a Jesús como el Cristo esta semana? Cómo puedes vivir el mensaje, a pesar del peligro?